Una ratona escondida
Esa mañana, Valeria llegó muy contenta a la oficina, tanto que fue de las primeras en hacerlo. La noche anterior había ultimado algunos detalles de la reunión con Mauricio Corrales, que estaba preparado para llegar a un acuerdo sobre el reconocimiento de la paternidad de los trillizos y, aunque no llegó a mencionarlo, Valeria estaba segura del efecto que la amenaza de un proceso judicial y las citaciones de la comisaría de familia habían hecho en él, más cuando fue su secretaria la que debió ate