La semana transcurrió con una inusitada normalidad. Después del incidente, Franco se portó de forma muy profesional con Valeria, todavía tratándola bien, pero sin coqueteos. Jaime contaba los días para asistir al almuerzo al que Valeria lo había invitado, conocer el apartamento al que se había pasado, ver su dormitorio, saber qué peluches tenían el privilegio de acompañarla en las noches, en su cama…
—¡No sé qué prepararle a Jaime para el almuerzo! —se quejó Sofía cuando Valeria regresó de trab