Valeria y Franco habían decidido no compartir con nadie la noticia que les había dado el señor carrizosa Hasta que el nombramiento no fuera oficial, lo que debía suceder en las últimas horas de la tarde. Franco se dirigió a su despacho para adelantar el trabajo de los casos pendientes con su nueva asistente jurídica, que ya lo estaba esperando sentada frente al escritorio, con las carpetas de los casos apoyadas en sus bronceadas y perfectas rodillas, como algún día no hacía mucho tiempo había