Después de ese día, Emily y Charles no se vieron o hablaron. Incluso Charles regreso a Nueva York y se pasó una semana sumergido en el trabajo, pensó que teniendo su mente ocupada no tendría que lidiar con la variedad de sentimientos que lo estaban martirizando.
Era viernes en la mañana cuándo Charles estaba realizando una reunión semanal en la sala de reuniones más grande del edificio del Grupo Spencer.
Charles se sentó en el asiento principal. Los accionistas y los funcionarios de alto rango