Emily.
Al recordar los terribles recuerdos de mi infancia sentí nuevamente como era sentirse miserable, me mordí el labio de impotencia y enojo, porque no podía superar ese pasado, creí que lo había hecho, pero el miedo y la ansiedad aún están presentes. Las heridas que creí que habían sanado hace mucho comenzaron a abrirse en mi corazón nuevamente.
Desde aquellos días, hace 10 años, sin darme cuenta, me convertí en una mujer que temblaba al pensar en el invierno que la abrumaba en aquel armari