Mundo de ficçãoIniciar sessãoAdara
Me permití llorar un momento en el hombro de David, mientras él me acariciaba la espalda. Las lágrimas no paraban y David dejo un beso en mi cabeza.
—Yo estoy contigo chiquita, tranquila desahógate —murmuró
─David, mi abuelito se ha ido —musite mientras seguía llorando.
—Lo sé y lo lamento mucho —dijo
—Me ha dejado —murmure una vez más







