Capítulo 64 ¡Tendrás un mejor amante!
Samantha respiraba entrecortadamente, su pecho se alzaba y bajaba con cada intento de contener las lágrimas y sus ojos, llenos de ira y miedo, no podían apartarse de Francesco, quien la señalaba con el dedo acusadoramente y la miraba lleno de furia.
— ¡Te he dicho que me dejes en paz! —gritó Samantha, con voz quebrada por la angustia, mientras sus ojos se humedecieron con las lágrimas y ella trató de alejarlas. No quería llorar, ni ser una cobarde, pero él c