Capítulo 81; Un amor peculiar.
Miranda, despidió a Iker, como todas las mañanas, después de desayunar con él y tener una agradable charla matutina.
—¡Que tengas buen día, amor mío!— le dijo prendiéndose de su cuello y ofreciendo sus labios como tributo de amor, él aceptó la ofrenda, rodeándole la cintura y estrechándola con calidez hacía él.
—Volveré temprano para que cenemos fuera— besó la punta de su nariz— tendremos una agradable cita.
—Oh, me vestiré muy guapa para tí— lo besó ligeramente.
—Tu siempre estás guapa, gua