—Los encontró Iker, Giovanni, los encontró— le escuchó decir, entonces él, la abrazó con fuerza brindándole todo el apoyo posible, verla llorar de ese modo le estaba partiendo el alma, no podía, no podía ver ese nivel de sufrimiento en su adorada Miranda— los encontró. . .
—Miranda, mi amor, mi adorada Miranda, mírame— la alejó un poco, ella, levantó la mirada enfocándose en él, en la intensidad de sus ojos, mientras su labio inferior temblaba—No debes temer, yo estoy a tu lado, no estás sola