30. Es que te amo
Judith López.
No se ni como he llegado aquí. He venido con Daniel a su departamento, quería algo de compañía para no volverme loca con tantos pensamientos. Ahora mismo estoy abrazada a él como niña pequeña, los dos recostados en un sofá.
—En casa no podríamos estar así, mi madre me echaría —ríe. Asiento divertida.
—Por un momento siento que tengo todo, a mi hijo cerca, mis hermanos y a ti, pero todo como si dependiera de un hilo tan delgado, que puedo perderlos en cualquier instante.
Daniel me