Una vez más, el silencio inundó el lugar y los tres que se habían adentrado a la oficina del comandante intercambiaban miradas bastante preocupadas. No era momento para discutir, debían hallar al responsable con la mayor velocidad posible. A pesar de que el presidente se encontraba en un sitio seguro; era la primera dama la persona que se había convertido en el objetivo de Ivanov.
—¡Créanme que me estoy conteniendo para no destrozar a ese hombre con mis propias manos! — exclamó Roksana completa