A la mañana siguiente, ya estaba en la Casa Blanca. Todo estaba tan calmado que me incomodaba un poco, era como si algo estuviera a punto de suceder. Quizá, lo sentía así porque eran realmente escasos los momentos en los que podía sentirme en calma.
—Sharon— saludó Taylor a mis espaldas. Yo estaba a punto de abrir la puerta de la habitación del señor Johnson. —¿Podemos hablar? — cuestionó sin esperar a que yo respondiera, sino que tomando mi brazo me arrastró hasta su habitación.
—¿Qué sucedió