—¿Por qué te encuentras tan callada? — bufó, una sonrisa de lado se formó en sus labios, era una sonrisa fastidiada y cansada. —Tienes algo que ver, ¿no es así? Eres una arpía— escupió —pero no te preocupes, tu dicha no durará mucho, me encargaré personalmente de ello.
Dicho eso, ella se alejó de la misma manera en la que había llegado. El señor Johnson sostenía su mirada en mí. —Sabía que mi hijo lo cancelaría en un punto, pero ¿Por qué razón ella te está inculpando a ti?
—Ella me inculpa por