Mientras Taylor y el teniente se dirigían a casa de Sharon, ella y Nathan depositaban el contenido de la caja sobre la mesa. Sus miradas se mostraban seguras y, con un asentimiento, se pusieron un par de guantes, Sharon temía que, de alguna manera, tuvieran veneno.
Lo sé, un poco exagerado de su parte, pero en la guerra todo se valía, todo era posible si salía de la mente humana, no importaba lo tenebroso que llegara a ser.
—¿Estás listo? — pregunto Sharon elevando una de sus cejas —iniciaremo