Llevé mi mirada a Nathan, era como si estuviera pidiendo su autorización, aunque, deseaba con todas mis fuerzas a que él terminara rechazándola. De cualquier manera, esto entorpecería nuestra misión.
—Tú no le agradas a mi novia— se dirigió a Irene —y tú, no me agradas a mí— se dirigió a Taylor. Apreté mis labios para evitar reír y le di un pequeño golpe en el pecho a Nathan —Tienes razón, no nos agradan ninguno de los dos— sonrió y abrió la puerta del auto para que yo entrara.
Si ellos llegaba