Estaba de regreso en el trabajo, el señor Johnson estaba leyendo uno de sus libros favoritos, a diferencia de lo que yo podría haber esperado, el final de ese libro conllevaba un sacrificio, ¿un hombre podría terminar con su propia familia? En mi mentalidad, sería inconcebible que alguien determinara borrar los nombres de sus hijos de sobre la tierra. Según este mundo, era una verdad constante.
—¿En qué reflexionas, Sharon? — cuestionó el señor Johnson despegando por fin la mirada de su libro.