—¿Sabe que esto puede tomarse como un delito y que si alguien se entera será un enorme problema para usted y sus padres? — dije en un intento de hacer que entrara en razón, pero había caído nuevamente en un profundo sueño. —¡Genial! — me quejé; no obstante, el hombre continuó durmiendo sin ningún impedimento.
Segundos después una sonrisa ladina se abrió paso por mis labios, si ese tipo pensaba que era el único que podría jugar de esa manera… se había equivocado completamente. Le enseñaré que se