Arariel se encontraba seguro que los deseos de Hera y Helel ahora los podrían haber condenado. Con Ananké segura de la misma situación exclamó. —De cualquier manera, Arariel esta situación tendría que salir de la manera correcta y por ello es que nunca podría permanecer al lado de ellos o quien sea que gobierne sobre la ciudad. De momento déjame ingresar a mis aposentos para escribir lo que con insensatez Hera le ha cumplido al ingenuo de Helel.
Ananke se marchó de su trono para hacer los prepa