Alina Klara
Alexei no me había dejado ni un segundo sola desde que me dejaron levantarme de la cama, sabía que la razón de que estuviera al pendiente de cada uno de mis movimientos era que le preocupaba que en cualquier momento me viniera abajo. Mi padre me había evitado a toda costa desde que me dieron de alta, no negaría que me dolía que después del tiempo que pasamos alejados se comportase así conmigo. Recuerdo que durante los años que vivimos en Nueva York la mayor parte del tiempo me la pa