Mundo de ficçãoIniciar sessão—No, Cristóbal. No puedo casarme contigo, no ahora.
Borre mi sonrisa y baje la cajita de terciopelo que tenía en mi mano. Así como el diamante del anillo brillaba, sus ojos también lo hicieron y me confundí. Era esa clase de brillo que demuestra felicidad y sus palabras demostraban lo contrario.







