Liya descubrió el resto con ojos de niña. Algo dentro de ella ardía, su estómago latía constantemente, pero no podía explicar la razón. A pesar de la aparente calma que le inspiraba Zhayar, sabía que estaba tenso, incluso furioso, que la prensa había sido tan voraz y ávida de información. Es cierto que Liya había tenido miedo, pero este miedo se había transformado rápidamente en una fuerza necesaria, incluso indispensable, para afrontar este viaje a Nueva York.
Desdoblando sus cosas, miró breve