En la guarida del lobo
― ¿Estás lista? ―Logan le miró a los ojos con detenimiento antes de abrir aquella puerta.
Eva estaba convencida por demás, pero no podía negar que aquel gesto de parte de él le había imbuido de una fuerza incontenible que le hacía sentirse extasiada por demás. Logan era su motor ahora que sabía que a su lado tendría el amor de un hombre atento y apasionado.
―Yo nací lista ―le aseguró Eva, quien muy en el fondo tenía cierto recelo por lo que estaba a punto de enfrentar. La