—Hombre ya deja de moverte —August regaña por décima vez a Ilhan en un rato. Y es que el pobre está bastante nervioso, ha planeado esa sorpresa por meses y desde que llegó a Francia comenzó a echar a correr todo el plan que tenía.
—Entiéndeme, no puedo evitarlo, esto es algo que yo no hice antes.
—¿Cómo que no? —le pregunta August burlón—. Tengo entendido que en plena calle te arrodillaste y le pediste a Sylvie que se casará contigo.
—Nooooo… lo que yo le pedí fue algo muy diferente… yo a es