Mundo ficciónIniciar sesiónMientras veía el auto alejarse con Ale dentro, empezó a lanzar órdenes. Empezaron a seguirlo, pero no lograron darle alcance. Las imágenes de su mujer siendo arrojada dentro de la cajuela lo perseguirían por siempre.
¿Y si no la recuperaba viva? ¿Si le arrebataban esa inocencia que la hacía única?
—Maldita sea… se han llevado a mi mujer…
—Calma, la encontraremos.
—Sabemos