Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente me desperté más temprano de lo habitual para poder estar perfecta a la hora acordada con Noah. Ema ya había recogido a Mel de la cuna y le había dado el biberón. Esa mujer era el sueño de toda madre primeriza.
Me di una larga ducha, segura de que mi hija estaba muy bien cuidada. Elegí un vestido rojo ceñido, pero no demasiado ceñido al cuerpo, de escote bajo y tela plana con buen ajuste. Unos pu







