Pasé los dedos por la letra de la etiqueta postal, diciéndome a mí mismo que no me hiciera ilusiones. La letra me resultaba familiar, pero técnicamente podía ser cualquiera, ¿no? Es decir, muchos lobos tienen una letra parecida y en la etiqueta no decía suficiente para estar seguro.
Después de un par de minutos, finalmente me convencí de abrir el paquete. Dentro encontré dos cosas: una camiseta de béisbol roja, naranja y blanca, y una foto enmarcada del último equipo de béisbol profesional de l