Madeline:
Tragué saliva porque no era una buena señal, y no quería que él percibiera su olor a mujer loba. Tenía que distraerlo, apartar su atención de ella.
—Elgin, se supone que debes cuidar a la pequeña cuando estás con ella —le siseé.
—Solo aparté la vista un segundo y ya no estaba… —murmuró.
En cuanto lo noté, su atención volvió a mi cachorra. Intenté apartarla, pero a esas alturas ya era algo demasiado serio. Podía quedarme ahí con él o apartarme para agarrar el colgante y ponérselo a