Punto de vista de Voss
En el instante en que cerré la puerta tras de mí, me quedé inmóvil.
Me quedé allí un rato, justo delante de la puerta, completamente quieto, con la mano apoyada ligeramente en el pomo, como si aún no me hubiera decidido a marcharme. El silencio a mi alrededor solo intensificaba la sensación de pesadez, como si estuviera atrapado en ese momento sin saber qué hacer.
Y en ese mismo instante, no lo entendía. Sinceramente, no entendía nada.
No tenía ni idea de por qué mi cu