Punto de vista de Voss
En el preciso instante en que la mirada de Gemmy se cruzó con la mía, sentí que las piernas me fallaban. La culpa era un peso físico que me oprimía la columna.
Dios, los ojos rojos y serenos de Gemmy me provocaban un horror indescriptible. No había ira en ellos. Ni un grito. Solo un vasto océano vacío.
Sentí que las lágrimas calientes volvían a brotar de mis ojos sin previo aviso.
Empecé a llorar desconsoladamente allí mismo, paralizado junto a la puerta, incapaz de encon