Punto de vista del autor
La madre de Voss no se detuvo ni siquiera después de retroceder, pues la rabia que la consumía no se había apaciguado, sino que se había agudizado.
Sus ojos permanecieron fijos en Gemmy, tendida en el suelo, como si fuera indigna de siquiera pisar ese mismo piso, y su voz se alzó de nuevo, temblando de dolor pero cargada de puro veneno, mientras la señalaba como si cada palabra fuera un veredicto ya firmado.
«No eres más que un error que entró en esta casa», escupi