Maximiliano Petrova
Había pasado dos grandes días con mi familia.
Besé la frente de Lara antes de levantarme de la cama dejándola completamente desnuda y cubierta por nuestras sábanas blancas.
— A dónde vas?— preguntó adormilada— los niños ya se despertaron?
Sonreí levemente.
Había sido muy afortunado de tenerla en mi vida.
— No, solo iré a trabajar un rato
— Prometiste que hoy no había trabajo
Lo sé, pero ya no puedo seguir sin hacer nada mi amor, no puedo seguir Aquí disfrutando de nuest