Abrir los ojos y lo primero que vi fue mi prometido frente a mí, tenían sus hermosos ojos cerrados así que no puedo evitar estirar mi mano para acariciar su rostro mientras lo hacía suavemente pude ver el anillo de compromiso en mi dedo aún sentía la misma emoción que tenía ayer cuando me lo coloqué.
Habíamos llegado bastante tarde de la gala benéfica pero tenía que admitir que le había pasado muy bien.
— Buenos días hermosa— me sobresalté un poco y del susto quité la mano de su rostro, Maximi