Habían perdido. Podían decirlo de muchas maneras o alargar su momento, justificando su fracaso, por falta de hombres o por no saber cómo era ese castillo misterioso. Pero, todo los llevaba al mismo punto: habían perdido.
Los hombres agarraron a Alessandro sin dejar de apuntar a su cabeza y él intento alejarse de esos hombres. Pero un disparo lo paralizó.
El disparó, se lo había hecho su abuelo y le había herido en su abdomen. Algo que sorprendió a los presentes que habían tenido la orden de no