Me sentía impotente, quería gritarle cuán malo era por recurrir a estas medidas, pero estoy segura de que lo sabía y disfrutaba que le dijeran ello. Por eso, no iba a recalcar lo obvio e iba a intentar mantenerme calmada. No por hacer más fáciles las cosas para él, sino, por mi bebé.
Porque, aunque mi bebé tenga relación con estás personas, no debo llenarlo de emociones y pensamientos sobre cuan malos son ellos. Ni mucho menos, perturbarlo y correr el riesgo de perderlo. Ya he tenido dos riesgo