Magnus me miró con esa intensidad que hacía que mi estómago se contrajera.
Todavía sentada sobre él, cara a cara, con su polla semi dura presionando contra mi entrada, sentí cómo su cuerpo se tensaba de nuevo bajo el mío.
El agua del jacuzzi burbujeaba alrededor de nosotros, cálida y constante, pero el fuego en sus ojos grises era mucho más caliente.
Sin decir una palabra más, se levantó conmigo en brazos.
El agua se derramó por los bordes cuando salió del jacuzzi, cargándome como si mi cuer