44. Capítulo
EMMA.
Esto debía ser una jodida broma de mal gusto, esto no podía estar pasándome a mí. Todo esto debía tener una explicación. Axel me miraba desconcertado y asustado al mismo tiempo, sus ojos estaban tan abiertos como supongo estaban los míos hace un momento, soltó la mano de Deborah como si quemase, supongo que con la esperanza de que yo no hubiese visto nada, con la esperanza de poder seguir riéndose de mi como lo había estado haciendo hasta ahora. Respiré hondo y sonreí cínicamente mient