2. Capítulo
EMMA.
No podía creer lo que había hecho. Yo, Emma Clayton, había dejado plantado a mi esposo en altar y deshonrado a mi madre. Ni mucho menos puedo creer que ahora mismo estoy en el coche de un chico al que acabo de conocer y del que no puedo apartar la mirada. Enserio, este hombre es de revista. Al salir corriendo de la iglesia acabé en un parque a unas manzanas. Allí encontré a una pequeña niña –bastante curiosa a mi parecer–, hablando sola. Resultó que se llamaba Aria y tenia una rara obs