~ Scarlett
Damian Vanderbilt levantó una ceja con desprecio y me miró con una sonrisa burlona:
—Me gustó tu discursito, pero que dejes que él te toque tan fácil dice más que tus palabras.
¡Maldito idiota! ¿Qué le pasa?
Quise apartar a Sebastián, pero no podía decidir a quién odiaba más en ese momento: a ese hombre arrogante que cayó en la trampa de Ava y parecía una víctima, o al otro hombre arrogante que decía estar libre de ella, pero igual era una víctima patética.
—No es asunto tuyo —le dij