Scarlett no pensó que todo iría tan bien.
Había preparado varias excusas y ensayado mentalmente su discurso para persuadir a Damian, conocido por ser implacable en los tribunales y difícil de convencer. Pero quizás, ansioso por mantener la paz con su hermana perdida hacía tanto tiempo, Damian se unió al plan sin necesidad de insistirle.
Todo estaba listo, y entre Scarlett y el collar, solo quedaba "el último minuto".
Todos conocen el "a la una, a las dos, a las tres, vendido", pero pocos saben q