Cap 33. Una locura brillante
Al amanecer, Eleonora deja el palacio, escoltada por un grupo reducido de guardias. No quiere una gran comitiva ni llamar demasiado la atención; desea ver el reino como es en realidad, sin filtros ni preparativos para recibir a la reina.
Camina por los mercados, por las calles donde los niños corren descalzos, entre los puestos de pan y frutas que desprenden aromas dulces y hogareños. Saluda a los comerciantes, observa los talleres donde herreros y tejedores trabajan sin descanso. Ve la fatiga