Luego de que los hombres de Maikol se marcharan, Marissa se aseguró de que la entrada a las mazmorras y pasadizos estuviera completamente cerrada. Se sentó en el suelo y se recostó a una pared, observó a su alrededor y sintió ganas de llorar por todo el caos que sucedía en su vida, utilizó su magia para dejar la habitación justo como era antes, los vidrios que se encontraban esparcidos por el suelo volvieron a formar el gran espejo en forma de alas que había en el centro de la habitación, las p