El viaje al palacio duró una hora, la puerta de hierro se encontraba oxidada por lo que soltó un chirrido cuando varios hombres del ejército seele la abrieron. Un olor desagradable se coló por las fosas nasales de las hadas provocándoles arcadas, aquello olía como un cadáver en descomposición.
Durante mucho tiempo, las mazmorras habían estado selladas, el paso de los años, las habían convertido en un lugar húmedo y oscuro. Dos hombres entraron iluminados por una bola de fuego que Marissa creó,