Mundo ficciónIniciar sesiónSentía esas manos deslizarse por su cuerpo untado del líquido oscuro y tibio que era su sangre, Megara no quería abrir los ojos, sentía demasiado placer, pero si podía invocar su nombre una y otra vez mientras este la rasgaba y ella apretaba contra él la pelvis para que la penetrara de una buena vez—Házmelo —Pedía bajo la iluminación de la luna. Su cuerpo ardía, su sexo palpitaba y los labios de ese hombre no qu







