Punto de vista de Juan
"¿Te gustó mi regalo?", dijo Damean por teléfono.
Miré el lateral de la casa que estaban rociando con agua y tragué saliva. Las llamas habían consumido casi por completo esa parte de la finca, dejando solo restos carbonizados y humo denso a su paso. El corazón me latía con fuerza en el pecho, el miedo me atenazaba con más fuerza que en toda la noche.
"¿Juan?", preguntó Lino, cortante y autoritaria, atravesando mi pánico. "¿Quién es?".
No podía encontrar la voz; el terror