No piden descanso.
Ese es el primer mensaje.
Los cinco miembros del Alto Consejo entran al salón central con la quietud de los lobos que nunca han necesitado demostrar su dominio porque siempre lo han asumido. Sus capas no están marcadas por el polvo del viaje a pesar del largo camino. Sus expresiones no delatan cansancio.
No fueron convocados.
Han llegado a la medida.
Rylan no los saluda con calidez.
Los saluda con respeto.
Hay una diferencia.
“Ancianos”, dice tranquilamente, inclinand