Me senté encorvado sobre mi portátil, revisando archivos y correos electrónicos, resaltando cada prueba incriminatoria que pude encontrar. Cada correo, cada contrato, contenía una nueva parte de la historia que Ray se había esforzado tanto por ocultar. Sabía que esto solo funcionaría si era lo suficientemente meticuloso como para cerrar cualquier posible resquicio. Solo necesitaba un último empujón.
Enzo caminaba de un lado a otro, mirando por encima de mi hombro de vez en cuando. "Llevas horas con esto. ¿No crees que ya tenemos suficiente?"
Negué con la cabeza, con los ojos pegados a la pantalla. "Todavía no. Ray es una serpiente escurridiza. Se escabullirá si dejamos alguna piedra sin remover. Necesito algo más".
Suspiró, frotándose el cuello. "No sé cómo sigues así. Eres imparable".
Sonreí con suficiencia, sintiendo una oleada de determinación. "Es increíble lo que la motivación puede hacer. Y me motiva verlo afrontar las consecuencias de todo lo que te ha hecho, a nosotros". Revis