Capítulo 42.
Lily
Sintiéndome satisfecha, me pongo el cinturón de seguridad del coche, permitiendo que Alexander me lleve en su auto personal hacia el supermercado más cercano.
—No lo olvide, señorita Smith, debe retornar a la residencia inmediatamente después de haber comprado los insumos que necesita —pidió Alexander vigilando por el retrovisor.
—Si, si, ya me lo dijiste —ruedo los ojos con molestia— ¿Ni siquiera puedo comprar un postre o algo así? Las cosas dulces me ayudan cuando tengo molestias por el