**AVA DUVAL**
La lluvia salpicaba contra la ventana mientras estábamos sentados cómodamente en el coche. Mis ojos se desviaron de la ventana hacia Ethan, que ocupaba el asiento del conductor, en silencio.
Sus ojos oscuros parpadearon, con las pestañas agitándose. Mis labios se curvaron en una sonrisa mientras mi mirada bajaba hasta sus labios. Para ser un guardaespaldas, este hombre me ponía en peligro. Su manzana de Adán subió y bajó, y yo tragué con fuerza.
—No deberíamos volver a hacer eso —