Con una sonrisa resplandeciente de alegría, José se fue junto a Tony. En ese momento, Belén echó un vistazo a Daniel, para expresar sus felicitaciones. No intercambiaron palabras, pero la mirada en sí fue muy significativa. Habían tenido éxito.
Tras asentir, Belén acompañó a Daniel y a Tony a una sala de té. Tony era dueño de muchos clubes de ajedrez y salas de té en el país, todas las salas de té populares eran de él.
Ese era el motivo por el cual el té que servirían sería sin duda el mejor