Ante este arrebato, Tang Ruochu solo pudo burlarse. Era una pena de muerte pelearse tontamente con los accionistas en la junta.
Ella estaba desesperada.
Todos los accionistas hicieron una mueca. Cuando sus despreciables tratos fueron revelados en el acto, todos se sintieron más enojados que avergonzados.
Alguien se puso de pie. "Gu Ruoruo, te devolveré el dinero. Hoy tengo que votar por Tang Ruochu, la verdadera heredera de la Familia Tang".
"Yo también". Otros también se pusieron de pie.
Y